El 2 de septiembre de 1554 el capitán Francisco de Ibarra llegó a las Aguas de Fresnillo, exploraron el Cerro del Proaño (por Diego Fernández de Proaño) y con Fray Jerónimo de Mendoza fundó un pueblo. Las minas descubiertas se llamaron de San Demetrio por descubrirse en su fiesta (2 de octubre) por Pedro de Medina. Los guachichiles y zacatecos les hacían continua guerra. Al llegar varios mineros, artesanos e indios, levantaron el templo. En 1621 ya se llama Plateros. Alfonso de Villaseco donó la imagen del Señor de Plateros. Con el tiempo, las ricas minas fueron adquiridas por el marqués de San Miguel de Aguayo. Ha tenido varias modificaciones hasta la actual.
Unos dicen que el Marqués de Aguayo donó a Plateros la Imagen de nuestra Señora de Atocha. Ordenó traer de España una imagen similar a la que se venera en la Ermita de Atocha en Madrid. Se decía que ésta había sido traída a España en el siglo VI por un apóstol de Antioquía, y que había sido labrada por San Lucas. Como la ermita se erigió entre campos sembrados de esparto o atochales, se le llamó Nuestra Señora de Atocha. Tras la destrucción de los sarracenos, se reconstruyó y agregó en 1162 a Santa Leocadia de Toledo, asistiendo la familia real. Carlos V le construyó grandioso templo y convento en 1623. El Niño lo llevaban las mujeres próximas al alumbramiento.
Otros refieren un milagro: El 16 de noviembre de 1616, al rebelarse los tepehuanes del norte de Fresnillo, huyeron hacia el sur algunas reducciones y reales de minas. El camino real pasaba por el mineral "Real de los Plateros", donde acamparon los fugitivos, que traían una imagen de Nuestra Señora de Atocha (patrona de la antigua villa de Madrid) con un Niño en brazos, y un Crucifijo. A media noche, espantados por el tropel de una recua de mulas, huyeron, dejando las imágenes.
Los mineros obtuvieron muchos milagros del Niño de la imagen de la Virgen de Atocha. Hay retablos de 1701 (las narraciones se hallan en la novena y el triduo). El niño se extravió, por lo que hicieron otro con facciones indígenas, y ya no lo colocaron en brazos de la Virgen. A partir de un portento en 1829 su devoción se extendió. En 1899 se empezó la Casa de Ejercicios. De 1903 a 1919 se encargaron los padres josefinos.
Apenas tiene 50 centímetros de alto. Sus facciones son toscas e imperfectas. Sus manos son grandes y desproporcionadas. Con la derecha bendice y con la izquierda sostenía algo con sus gruesos y grandes dedos. El rostro es redondo, regordito, la frente espaciosa, la nariz achatada, los ojos abiertos y con pupilas de vidrio, el izquierdo muy sesgado. Los labios achatados y cerrados.
Está vestido de peregrino, con las insignias de caminante, incluso bastón de plata y bulito, canasta con ramillete de flores. Sentado en una silla, vestido de túnicas de finas sedas y brocales, cíngulo, esclavina. Los bucles caen sobre los hombros, y tiene un amplio sombrero de la España colonial. Tiene la fecha: Diciembre 21 de 1886.
Réplicas y variaciones tenemos en Nuevo Laredo, Mezquitic de San Juan de los Lagos, Huescalapa, Barranca Honda de Ayotlán, Hacienda El Refugio de Tala, Santo Niño de la Misericordia en nuestra Señora de la Paz en Guadalajara.
SANTO NIÑO EN VALLE DE GUADALUPE
La devoción al Santo Niño de Atocha es muy antigua en Valle de Guadalupe. Muchas personas van en peregrinación hasta Plateros para encomendarse a Jesús o para agradecer un favor recibido mediante el misterio de su Infancia.
Por un favor recibido, el Sr. Canuto González Barba pidió al Sr. Cura Mariano Ramírez colocar una imagen del Santo Niño de Plateros en algún templo, o construirle una hermita. En efecto, su hijo Enrique había recibido una súbita mejoría de su cáncer maligno al invocar al Santo Niño, y su hijo Arnoldo se libró de un accidente. Así, maduraron la idea de construir mejor un templo, y anduvieron buscando terreno. Joel González ofreció el lugar detrás de la Gasolinera, donde se inició el Santuario en su honor, esperando que los caminantes que pasaban pudieran detenerse un rato a resucitar sus energías espirituales adormiladas y encomendar a su familia.
Varias personas ayudaron con sus donativos. Casi todos los grupos parroquiales se sumaron a la empresa de la construcción del Santuario. Hasta que se realizó la bendición del mismo por parte del Sr. obispo José Trinidad Sepúlveda Ruiz Velazco el 26 de diciembre de 1995. La imagen es una réplica de la de Plateros, adquirida en ese mismo lugar por D. Canuto González. Desde entonces, año con año se celebra su fiesta en esta fecha. Todos los días se ven peregrinos a pie, muchas veces descalzos, que se dirigen hacia el santuario a encomendar sus necesidades.
Se encomienda a su amparo particularmente a los caminantes, los emigrantes y los campesinos. En el lado oriente hay multitud de retablos y exvotos, que esperan un acomodo artístico. Todos hablan de favores recibidos, unos obra de expertos artistas, la mayoría denotan origen muy humilde. Fotografías, trenzas, bordones, cartas, han sido llevados por quienes han recibido favores. Las leyendas indican el milagro, la fecha y el lugar. Y los milagritos, pequeñas figuritas representando brazos, corazones, caballos, vacas o personas arrodilladas, son un testimonio vivo y una ofrenda. Sobresale la acción de gracias del Sr. Cura Mariano al ser librado del incendio en el rancho, y por la curación de un ahijado.
Se tiene el proyecto de construirle anexos: estancia de evangelizadores, colecturía, bodega, baños. Los del fraccionamiento que lleva su nombre se reunen a rezar el rosario, y hay catequesis infantil semanal.
Han robado las alcancías, haciendo destrozos en puertas y ventanas de sacristía, en el muro posterior del templo y en el domo del presbiterio, el 10 de agosto de 1999, el 12 de enero y el 14 de mayo del 2000. Por lo cual, diariamente se recogen las aportaciones dejadas en las alcancías, y se deposita en la cuenta.